Relaciones, divorcios y amor moderno
Miguel Farrell
La terapeuta Shulamit Graber reflexiona sobre divorcios, amor propio, relaciones modernas, apego, amistad y creencias familiares. Una conversación profunda sobre cómo estamos aprendiendo —y desaprendiendo— a amar en tiempos de cambio.
¿Estamos aprendiendo a amar… o desaprendiendo a relacionarnos?
Hoy hablar de relaciones parece más complicado que nunca.
Vivimos rodeados de conceptos como “apego ansioso”, “relaciones evitativas”, “amor propio”, “poner límites” o “sanar heridas”. Y aunque muchas de esas conversaciones son necesarias, también existe una sensación cada vez más evidente: estamos intentando diagnosticar relaciones completas con frases de TikTok.
En este episodio de Antes de Morir, Shulamit Graber cuestiona precisamente eso. Explica que muchas parejas llegan hoy a terapia con etiquetas perfectamente aprendidas, pero sin saber realmente qué significan.
Personas que dicen:
“Yo soy ansioso.”
“Ella es evitativa.”
“Mi problema es el apego.”
Pero cuando intentan explicar cómo se ve eso en la vida real, no saben describirlo.
Para Shulamit, el problema no es tener información. El problema es convertir la información en identidad.
Porque al final, una relación no es una etiqueta. Es una dinámica. Una danza emocional entre dos personas que intentan entenderse mientras también intentan entenderse a sí mismas.
El matrimonio cambió… pero todavía no sabemos por qué reemplazarlo
Uno de los momentos más fuertes de la conversación llega cuando Shulamit afirma algo contundente:
“El modelo dejó de funcionar.”
No necesariamente porque el amor desapareció, sino porque las personas cambiaron muchísimo más rápido que las estructuras tradicionales de pareja.
Antes, muchas relaciones duraban toda la vida porque existía una presión social enorme para permanecer juntos. Hoy, ocurre lo contrario: existe una cultura que constantemente invita a abandonar cualquier vínculo que deje de sentirse perfecto.
La consecuencia es una sociedad emocionalmente confundida.
Por un lado, ya no queremos relaciones donde haya violencia, sumisión o sufrimiento permanente. Pero por el otro, muchas veces tampoco sabemos tolerar incomodidades normales del crecimiento humano.
La terapeuta explica que las parejas modernas están intentando construir nuevas formas de relacionarse:
- parejas que viven separadas,
- matrimonios más flexibles,
- relaciones abiertas,
- vínculos con menos estructura tradicional.
El problema es que todavía no existe un modelo sólido que sustituya completamente al anterior.
Y mientras eso ocurre, millones de personas están improvisando emocionalmente sobre la marcha.
La crisis de los 40 y el deseo de reinventar la vida
Otro de los grandes temas del episodio es la famosa crisis de los 40.
Pero Shulamit la describe de una manera distinta.
No como una crisis superficial, sino como el momento donde muchas personas se preguntan si realmente viven la vida que quieren vivir.
A esa edad, muchas personas ya:
- estudiaron,
- trabajaron,
- formaron una familia,
- criaron hijos,
- construyeron estabilidad.
Y entonces aparece una pregunta incómoda:
“¿Esto es todo?”
Ahí comienzan muchos cambios profundos:
- divorcios,
- cambios de carrera,
- nuevas relaciones,
- descubrimientos personales,
- necesidad de libertad,
- búsqueda de propósito.
Durante la conversación, Shulamit comparte historias impactantes de personas que ocultaron partes fundamentales de sí mismas durante décadas para cumplir expectativas familiares o sociales.
Hombres que reprimieron su orientación sexual.
Mujeres que descubrieron otra identidad emocional años después de casarse.
Personas que construyeron vidas enteras intentando “encajar”.
Y quizá lo más duro es entender que muchas veces no lo hicieron con mala intención.
Simplemente estaban sobreviviendo a creencias heredadas.
La herencia invisible: las creencias que controlan nuestra vida
Uno de los conceptos más interesantes del episodio es el de la “herencia invisible”.
Para Shulamit Graber, gran parte de nuestras decisiones emocionales no son realmente nuestras. Son creencias transmitidas de generación en generación.
Ideas como:
- “Los hombres no lloran.”
- “Las amistades son para siempre.”
- “El matrimonio se aguanta.”
- “En esta familia nadie pide perdón.”
Con el tiempo, esas frases dejan de sentirse como opiniones y empiezan a convertirse en identidad.
Shulamit explica que toda acción humana nace de una secuencia muy clara:
Creencia → pensamiento → emoción → acción
Es decir:
primero creemos algo,
después pensamos desde esa creencia,
luego sentimos,
y finalmente actuamos.
Por eso insiste tanto en revisar nuestras creencias antes de intentar cambiar únicamente nuestras emociones.
Porque muchas personas no están reaccionando al presente.
Están reaccionando a historias familiares que cargan desde hace generaciones.
El amor ya no se demuestra igual
Otro tema fascinante que aparece en la conversación es cómo cambió nuestra definición de amor.
Antes, muchas personas demostraban amor desde el cuidado, la responsabilidad o la presencia constante.
Hoy, para muchas personas, el amor también necesita validación inmediata:
mensajes,
reacciones,
atención digital,
presencia constante en WhatsApp.
Shulamit cuenta el caso de una pareja donde la mujer sentía que su esposo ya no la amaba. Pero durante la terapia, él explicó que durante cuatro años se levantó todos los días antes de las cinco de la mañana para acompañarla a sus tratamientos contra el cáncer.
Para él, eso era amor.
Para ella, el amor era recibir mensajes románticos durante el día.
Y ahí aparece una reflexión importantísima:
muchas relaciones no terminan porque no exista amor.
Terminan porque las personas aprendieron idiomas emocionales completamente distintos.
¿Cómo sobrevivir emocionalmente en esta nueva época?
Hacia el final del episodio, la conversación se transforma casi en una radiografía emocional de nuestra generación.
Vivimos más años.
Tenemos más opciones.
Más libertad.
Más información.
Más posibilidades de reinventarnos.
Pero también más miedo,
más comparación,
más incertidumbre
y más dificultad para construir vínculos duraderos.
Frente a eso, Shulamit propone algo simple pero poderoso:
las relaciones necesitan individualidad.
No desaparecer dentro del otro.
No convertir a la pareja en el único proyecto de vida.
No depender emocionalmente de una sola persona para sostener toda nuestra identidad.
Ella compara las relaciones sanas con dos círculos que se intersectan:
cada persona mantiene su crecimiento individual,
pero también construyen algo juntos.
Porque cuando todo tu proyecto de vida depende de otra persona, cualquier crisis amorosa se convierte en un derrumbe completo.
Y quizá ahí está una de las reflexiones más importantes del episodio:
No se trata únicamente de encontrar a alguien que nos ame.
Se trata de construir relaciones donde ambas personas puedan seguir creciendo… sin dejar de elegirse.