DeathTech: tecnología, duelo y legado digital
¿Estamos listos culturalmente para digitalizar la muerte?
¿Qué es DeathTech y por qué estamos hablando de esto?
DeathTech es la combinación de “death” (muerte) y “technology” (tecnología). Es un neologismo —una palabra maleta— que describe el uso de tecnología digital para planificar, gestionar y acompañar la muerte, el duelo y el legado.
Así como fintech transformó la banca e insurtech digitalizó los seguros, DeathTech está comenzando a transformar una de las industrias más tradicionales del mundo: la industria funeraria y la planificación post-mortem. Esta conversación —impulsada por Miguel Farrell, Juan Carlos Arouesty y Juan Manuel Ortega en Antes de Morir Podcast— busca abrir el diálogo sobre cómo la tecnología puede reducir el caos, ordenar decisiones y acompañar mejor a quienes se quedan cuando alguien ya no está. Pero aquí hay una diferencia clave: la fricción no es tecnológica, es cultural.
Todos sabemos que vamos a morir, pero pocos queremos hablar del tema. Y ese silencio ha retrasado la digitalización de un sector que, hasta hace poco, funcionaba casi exactamente igual que hace 50 años.
El problema real: nadie quiere hablar de la muerte, pero todos la viven
Antes de hablar de aplicaciones y plataformas, es importante entender el problema.
La mayoría de las personas ha tenido una mala experiencia cuando alguien cercano fallece:
- Trámites complicados
- Confusión patrimonial
- Falta de instrucciones claras
- Conflictos familiares
- Mensajes importantes que nunca se dijeron
El podcast “Antes de Morir” nace justamente de esa realidad: la gente no sabe que tiene un problema hasta que lo vive.
Hablar de planificación anticipada no es hablar de muerte como tragedia; es hablar de responsabilidad, claridad y cuidado hacia quienes se quedan.
El gran descubrimiento del ecosistema DeathTech es este:
No faltaba tecnología. Faltaba conversación.
El tamaño del mercado: una industria enorme y subdigitalizada
La industria funeraria global para 2026 ronda los USD 145 mil millones. Sin embargo, la digitalización del sector es mínima.
Si apenas entre el 1% y 5% de esa capa tradicional se digitaliza, estamos hablando de una oportunidad de entre USD 1.45 y 7.24 mil millones solo por penetración tecnológica.
En México, el mercado de servicios funerarios y cremación generó alrededor de USD 2,700 millones en 2024, con proyección cercana a USD 4,000 millones para 2030, creciendo aproximadamente 6.5% anual.
Si aplicamos la misma lógica de digitalización (1%–5%), la oportunidad inicial en México sería de USD 27 a 137 millones, con potencial de crecimiento exponencial si la adopción cultural se acelera.
Para fondos o Venture Capital, el atractivo no está solo en el tamaño actual, sino en el múltiplo de crecimiento potencial cuando el cambio cultural ocurra.
Es un mercado enorme, subdigitalizado y en etapa temprana.
Aplicaciones reales: planificación, logística y legado digital
DeathTech no es ciencia ficción. Ya existen productos y servicios en distintas categorías:
🧾 Planificación y trámites digitales
Plataformas que permiten crear testamentos online, voluntades anticipadas y organizar patrimonio desde casa. Algunas integran mensajes póstumos, inventario patrimonial y capas de seguridad como cifrado o blockchain (según el modelo).
Ejemplos mencionados en el live:
- Farewill (Reino Unido): testamentos online y planificación funeraria digital.
- Willful (Canadá): testamentos y voluntades anticipadas simplificadas.
- Empathy (EE.UU./Israel): guía digital para familias en trámites post-mortem (checklists, documentos, cuentas, seguros).
- Past Post (México/LATAM): legado digital, mensajes póstumos, organización patrimonial e integración con seguros (enfoque regional).
Estas soluciones buscan resolver un problema concreto: reducir la fricción administrativa cuando ocurre un fallecimiento y evitar improvisación en un momento crítico.
🎥 Logística funeraria digital
Aplicaciones que permiten contratar servicios funerarios desde el celular, coordinar logística, o incluso transmitir velorios en streaming para familiares que no pueden asistir presencialmente.
Ejemplos mencionados en el live:
- ADIAŬ (Brasil): streaming profesional de velorios y ceremonias funerarias (modelo B2B).
- SOFI (México): app funeraria integral para gestionar contratación, logística y servicio desde el teléfono.
Es el equivalente a lo que ocurrió con la banca: no se elimina el servicio físico, pero se optimiza la contratación, la información y la experiencia.
🕊 Memoriales digitales
Espacios online donde familiares crean perfiles conmemorativos, suben fotos, historias y mensajes. Son una evolución del obituario tradicional hacia un entorno colaborativo, permanente y accesible.
Ejemplo mencionado en el live:
- Alanna.life (Reino Unido): memorial digital colaborativo tipo “cementerio digital” para recordar y compartir historias.
Estas soluciones no reemplazan el duelo. Lo acompañan y ordenan la memoria.
5. IA y avatares post-mortem: el debate ético
El segundo gran bloque del DeathTech involucra inteligencia artificial. Algunas empresas permiten crear entrevistas interactivas en video, avatares de voz o modelos conversacionales que simulan la presencia digital de una persona fallecida.
Ejemplos mencionados en el live:
- StoryFile (EE.UU.): entrevistas tipo Q&A para “conversar” con respuestas grabadas.
- HereAfter AI (EE.UU.): avatar de voz basado en historias personales grabadas.
- Eternos AI (EE.UU.): avatar conversacional más avanzado con enfoque de legado/mentor.
Aquí ya no hablamos de digitalizar trámites. Hablamos de simular presencia.
Esto abre preguntas profundas:
- ¿Quién es dueño de la voz digital?
- ¿Existe consentimiento post-mortem válido?
- ¿Puede afectar el proceso de duelo?
- ¿Qué pasa si la empresa que almacena esa identidad desaparece?
La tecnología avanza más rápido que la regulación.
En este terreno, la fricción no es técnica: es cultural y jurídica.
6. ¿Qué dolor resuelve realmente el DeathTech?
Más allá de lo llamativo —cenizas enviadas al espacio, diamantes creados con restos humanos, compostaje ecológico o lápidas con códigos QR— el núcleo del DeathTech es mucho más simple:
- Reduce caos.
- Reduce fricción administrativa.
- Centraliza información.
- Evita conflictos familiares.
- Permite dejar mensajes claros.
No elimina el dolor.
No reemplaza el duelo.
Pero sí reduce el desorden.
La pregunta final no es si la tecnología puede digitalizar la muerte.
La pregunta es:
¿Estamos culturalmente listos para planificar antes de que sea urgente?
El cambio ya comenzó. La conversación está creciendo. Y como ocurrió en otros sectores tradicionales, no ganará el más grande: ganará quien entienda el cambio de hábito.
DeathTech no trata de morir.
Trata de dejar las cosas claras antes de irse.